"Toda la vida es sueño y los sueños, sueños son", así reza en la obra de Calderón de la Barca.
Porque nuestra vida está llena de sueños: sueños rotos, sueños que se cumplen, soñar despierto, sueños inalcanzables, gente soñadora.
Y me pregunto a menudo, ¿qué es la vida sin sueños?
¿Porqué soñamos? ¿Cómo se interpretan nuestros sueños?
Nos levantamos sobresaltados y encogidos por un sueño que nos hizo sentir felices o muy tristes durante la noche. Imaginamos una felicidad intangible o una angustia perturbadora. Soñamos con alguien o con algo que nos estremece, con deseos prohibidos, con aquello que nos produce temor y miedo, soñamos y soñamos sin saber porqué.
¿Qué significan esos sueños? ¿Son capaces de hacernos cambiar? ¿Cómo los interpretamos?
Pero también soñamos despiertos. Soñar con un proyecto, con un viaje, con vivir una experiencia. El sueño consciente que hace sentirnos motivados, con un objetivo claro. Pero, a veces, nuestro entorno quiere reducir la euforia, recalcar que eso no es posible, que bajemos de la nube.
La diferencia entre soñadores y realistas. Los que luchan por cambiar las cosas a los que hacen las cosas de la forma más correcta.
¡Soñadores! siempre he creído en los soñadores. En los que ponen pasión en cada acción, quienes imaginan una vida mejor, los que persiguen sus sueños con constancia y trabajando día a día.
Porque la vida es sueño y los sueños......siempre se cumplen.
Palabras en el Horizonte (Javier Márquez)