Cuando sale a la calle, todo es artificial y distinto. Se rodea de gente y en su falsa apariencia regala sonrisas, tiene siempre bonitas palabras, su semblante muestra la imagen del triunfo, del éxito, de quién todo lo tiene y nada necesita.
Pero su realidad es otra, aquella que dibujan sus tardes grises, sus ansiedades, sus miedos, sus fracasos, su baja autoestima, su necesidad de abrazos y cariño.
Atrás queda la burbuja de un éxito que le hizo emprender el viaje a su propia soledad...........
en aquella oscura habitación.
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