¿Porqué nos empeñamos en poner excusas y justificar aquello que nos señala directamente?
¿Qué nos lleva siempre a buscar culpables?
Vivimos en una sociedad donde la autocrítica y el reconocimiento de nuestros errores brilla por su ausencia. Buscamos un culpable para todo lo que nos pasa y nunca asumimos esa culpa, aunque pueda parecer evidente.
Tengo un amigo, letrado de profesión, que me deja siempre un titular, a modo periodístico, y fue quien me enseñó esta frase llena de verdad y realismo.
"Excusatio non petita, accusato manifesta"
Siempre tenemos una excusa para ocultar la mediocridad.
Tenemos que echarle la culpa a los demás para ocultar nuestra incompetencia y nos falta valor y coraje para decir lo siento o para admitir que nos hemos equivocado.
Errar no es apto para los del pedestal imaginario.
Ellos tienen siempre razón y aciertan siempre. Y así les va, ignorantes de un mundo que les viene grande y que les da la espalda cuando menos lo esperan.
Asentados en la verdad absoluta, son generadores de excusas y seres imaginativos, creyentes de una religión llamada "la culpa es de los demás".
Si queremos dejar huella de verdad en este frenético mundo y escribir nuestra propia historia de vida, debemos empezar por practicar las 3 palabras mágicas del crecimiento personal: lo siento, perdón y gracias.
No pasa nada por admitir que nos equivocamos. No pasa nada por decir que no hemos estado a la altura y no pasa nada, bueno sí pasa y mucho, cuando admitimos que tenemos que mejorar y cambiamos las cosas.
Sé honesto, sé sincero y sé positivo.
Y será en ese momento, sólo en ese momento, cuando todo cobre sentido y empecemos a darle forma a nuestro verdadero camino.
Palabras en el horizonte.......de Javier Márquez.
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